Unlocking creativity Fostering divergent thinking in students is more essential than ever. Unlike convergent thinking—which focuses on finding one correct answer—divergent thinking encourages learners to explore multiple solutions, ideas, or perspectives. It’s the foundation of creativity, problem-solving, and flexible thinking. Why should we teach divergent thinking? Classrooms often reward right answers and structured methods. But real-life challenges are rarely that simple. Teaching students to think divergently helps them: How Can We Turn Routines into Creative Thinking Tools? To promote divergent thinking, we must help students move beyond fixed routines and embrace thinking routines—flexible frameworks they can apply in different contexts. Here are three powerful strategies: 1. What if we asked better questions? Encourage inquiry by framing questions that don’t have a single correct answer: These questions activate curiosity, open up possibilities, and help students develop both creative and critical thinking. 2. Can students think with their eyes? Routines like «See-Think-Wonder» or «Think-Puzzle-Explore» provide a visual and reflective approach to learning: This method encourages connections, empathy, and out-of-the-box thinking. 3. What happens when we remove judgment? Divergent thinking thrives in environments where students feel safe to take risks: Creating this kind of space builds confidence and expands creative possibilities. What kind of thinkers do we want to grow? Divergent thinking isn’t about chaos—it’s about opening mental doors. When we embed creative problem-solving routines into daily learning, we empower students not just to learn, but to think—boldly, originally, and with purpose.
¿Qué pasaría si enseñáramos empatía desde pequeños?
La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de comprender cómo se siente, escuchar con atención y responder con respeto. Es entender las emociones de los demás y conectar con ellas desde el corazón, no solo desde la mente. El psicólogo Daniel Goleman, en su libro Inteligencia Emocional, la definió como “la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás”. Para él, la empatía es clave para tener relaciones sanas, comunicarnos bien, resolver conflictos de forma positiva y convivir en paz. ¿Para qué sirve la empatía? Desarrollar empatía nos ayuda a: Estas habilidades no solo se aprenden en casa o con los amigos. También se enseñan y se practican en la escuela, y son parte esencial del desarrollo de cada niño y niña. ¿Nacemos con empatía o se aprende? La ciencia dice que todos nacemos con la capacidad de sentir empatía. Pero como cualquier habilidad, necesita práctica. Vivimos en un mundo que cambia rápido y está muy conectado, por eso es más importante que nunca enseñar y fortalecer la empatía desde pequeños. Educar con empatía: el rol del adulto Como educadores y adultos de referencia, no solo enseñamos contenidos, sino que acompañamos en el desarrollo emocional de los niños. Esto significa: Cuando un alumno se siente comprendido y acompañado, su autoestima crece, se siente seguro y tiene más ganas de aprender. Esto no solo mejora su rendimiento escolar, sino también su bienestar emocional y social. Aprender con el ejemplo Los niños aprenden observando. Si ven en los adultos conductas empáticas —escucha, respeto, ayuda, cuidado—, es más probable que ellos también actúen de esa manera. Por eso, nuestro ejemplo es la mejor herramienta educativa. Empatía y pensamiento crítico Ser empáticos también nos hace más curiosos, más observadores y más reflexivos. Nos ayuda a analizar lo que ocurre a nuestro alrededor y a tomar decisiones más justas, conscientes y responsables. Todo esto tiene un impacto positivo, no solo en lo personal, sino también en lo social. La empatía mejora la convivencia Cuando enseñamos y practicamos empatía en el aula, ayudamos a prevenir el acoso escolar, mejorar la convivencia y crear un ambiente seguro para todos. En resumen… Educar en empatía es educar para la vida. Es ayudar a los niños y niñas a crecer emocionalmente sanos, con relaciones positivas, con pensamiento crítico y con herramientas para construir una sociedad más justa y humana.
The power of conversation in learning
In today’s fast-paced educational environment, it’s easy to reduce learning to memorization and task completion. Real learning demands more—curiosity, reflection, and conversation. That’s where the Socratic Method becomes essential. Named after the Greek philosopher Socrates, this method centers on dialogue, where open-ended questioning leads students to think critically, challenge assumptions, and develop deeper understanding. It shifts the teacher’s role from lecturer to coach, guiding learners through inquiry rather than delivering answers. Why It Matters The Socratic approach cultivates: From Coaching to Learning Effective facilitation—not instruction—is the core of Socratic teaching. Educators become coaches, encouraging exploration, discovery, and reflection. Whether through open-ended questions, group discussions, or project-based inquiry, the method empowers students to learn through experience, not just information. In an age of standardized testing and fast answers, the Socratic Method reminds us: Education is not about having the right answer, but asking the right question.
Should teachers understand students´ brains?
Understanding how the brain works -it’s a powerful tool for educators. By aligning teaching with neuroscience, educators can unlock more effective, compassionate, and engaging strategies for their students. Brain knowledge should be part of every teacher’s toolkit: 1. It enhances teaching strategies Memory and learning: Knowing how the brain stores and retrieves information helps teachers plan lessons with effective repetition, retrieval practice, and meaningful connections. Attention span: Understanding the brain’s limited focus capacity allows for better lesson pacing and smoother transitions. 2. It supports individual differences No two brains are alike. Teachers who recognize the diversity of brain wiring can better differentiate instruction, offering personalized support and multiple pathways to learning. 3. It improves behavior management Students’ brains—especially young ones—are still developing. Knowledge of emotional regulation, impulsivity, and stress responses helps teachers respond with empathy rather than frustration. 4. It boosts motivation and engagement When teachers understand how the brain’s reward system works (hello, dopamine!), they can use praise, feedback, and goal-setting more strategically to increase motivation. 5. It promotes social-emotional learning Understanding how stress impacts the brain—particularly the amygdala—can help teachers create emotionally safe classrooms where students are ready to learn. Key brain concepts every teacher should know Neuroplasticity The brain can change and grow through experience. Promote a growth mindset. Let students practice, make mistakes, and learn from feedback. Working memory This is the brain’s «sticky note» for short-term information. Avoid cognitive overload. Present information in small, manageable chunks. Long-term memory Where permanent knowledge lives. Reinforce learning through repetition, real-life examples, and storytelling. Executive functions Skills like planning, focusing, and self-control. Help students build routines, manage time, and organize tasks. Reward system The brain craves success and recognition.Use positive reinforcement, goal tracking, and gamification to keep students engaged. How to apply brain science in the classroom Understanding the brain isn’t just for neuroscientists—it’s a game-changer for teachers. When educators teach with the brain in mind, learning becomes more effective, inclusive, and joyful.
¿Y si aprender fuera más social de lo que imaginamos?
Cuando pensamos en aprender, solemos imaginar libros, clases o tareas. Pero lo que la neurociencia ha demostrado en los últimos años nos invita a repensar esta idea desde sus raíces: el aprendizaje no es un acto solitario, sino profundamente social. Nuestro cerebro está diseñado para aprender con y a través de otros. Es un órgano social por excelencia, modelado por la interacción, el vínculo y la emoción. Desde los primeros días de vida, los bebés absorben el mundo a través de las miradas, las voces y los gestos de quienes los rodean. Esto no es casualidad: las neuronas espejo, descubiertas en los años 90, nos ayudan a comprender por qué. Estas neuronas se activan no solo cuando realizamos una acción, sino también cuando observamos a alguien más realizarla. Es decir, aprender observando es literalmente experimentar. Gracias a estas neuronas, sentimos empatía, imitamos conductas y desarrollamos habilidades sociales. Son clave en la construcción del lenguaje, la autorregulación emocional y la comprensión del otro. Durante la niñez, este mecanismo es especialmente potente. El cerebro infantil es como una esponja, pero no una que absorbe en soledad, sino una que se activa en relación. Por eso, el entorno emocional, la calidad del vínculo con los adultos y las oportunidades para interactuar son tan importantes como los contenidos académicos. Como educadores, padres o coaches, es esencial recordar que cada momento compartido es una oportunidad de aprendizaje profundo. Un gesto, una sonrisa, una pregunta hecha con curiosidad genuina puede tener más impacto que mil explicaciones. Al final del día, aprender es conectar. Y en esa conexión, el cerebro encuentra su mejor versión. *Freepick image
Érase una vez una mente despierta
. El poder del storytelling en la educación En un mundo saturado de estímulos y distracciones, lograr captar —y mantener— la atención de niños y adolescentes en el aula se ha vuelto un auténtico desafío. Sin embargo, hay una herramienta ancestral, simple y profundamente efectiva que sigue demostrando su poder: el storytelling. Contar historias no es solo un recurso narrativo: es una forma natural de aprender. Desde tiempos inmemoriales, las culturas han transmitido saberes, valores y advertencias a través de relatos. El cerebro humano está diseñado para prestar atención a las historias, conectar emocionalmente con los personajes y extraer sentido del mundo a través de la narrativa. Storytelling para atraer la atención Cuando un docente transforma un contenido en relato —con conflictos, personajes, emociones y desenlaces— ocurre algo casi mágico: los estudiantes se involucran. Lo que antes era información abstracta o fragmentada cobra vida. La atención, que es la puerta de entrada al aprendizaje, se abre. Pero el poder del storytelling va mucho más allá de «hacerlo más entretenido». Las historias estructuradas permiten organizar el pensamiento, dar contexto y favorecer la comprensión profunda. Además, al conectar ideas nuevas con experiencias emocionales, se mejora la retención a largo plazo. Va directo al hipocampo! Una vía hacia el pensamiento crítico Contar historias no solo transmite contenidos: también provoca preguntas. ¿Qué haría yo en el lugar del personaje? ¿Por qué tomó esa decisión? ¿Qué otras alternativas había? A través del análisis de historias, los niños y adolescentes aprenden a ponerse en el lugar del otro, detectar sesgos, identificar causas y consecuencias. Al ser expuestos a diferentes puntos de vista, estructuras narrativas y finales abiertos, desarrollan habilidades esenciales para el pensamiento crítico: interpretar, cuestionar, contrastar, argumentar. Las historias invitan a pensar más allá de lo evidente. La imaginación como músculo del futuro El storytelling también es una invitación a imaginar. En un tiempo donde la creatividad será una de las habilidades más demandadas, ofrecer espacios donde los estudiantes puedan crear sus propios relatos, personajes o mundos posibles es invertir en su capacidad de innovar. Narrar y escuchar historias estimula el pensamiento divergente, el juego simbólico y la empatía. Y todo esto es terreno fértil para formar personas más flexibles, sensibles y preparadas para un futuro incierto. ¿Por dónde empezar? Incorporar el storytelling no requiere grandes cambios ni recursos extraordinarios. Puede comenzar con una anécdota personal, una historia ficticia relacionada con el tema, o una pregunta provocadora que invite a «imaginar qué pasaría si…». El reto está en atreverse a narrar, a crear climas emocionales y a confiar en el poder de las palabras bien contadas. «Si la historia es buena, el corazón latirá más rápido, y el pensamiento también».Rudyard Kipling
¿Cómo podemos ayudar a fomentar la autonomía del estudiante?
En el ámbito de la educación, una de las claves para lograr un aprendizaje significativo es crear un ambiente seguro en el aula. Un espacio donde cada estudiante se sienta respetado, valorado y libre para ser quien es. Como coach educativo, he comprobado que cuando se respeta la individualidad en el aprendizaje, se activan los procesos cognitivos y emocionales más potentes. Cada cerebro es único. Cada alumno aprende, piensa y siente de forma distinta. Y solo cuando ese cerebro se siente seguro, puede abrirse al aprendizaje real. ¿Por qué es tan importante un ambiente seguro en el aula? La seguridad emocional no es un lujo, es la base del aprendizaje profundo. Cuando un estudiante teme equivocarse o no se siente aceptado, activa mecanismos de defensa que bloquean el pensamiento crítico, la creatividad y la curiosidad. Un ambiente seguro en el aula es aquel donde: Individualidad en el aprendizaje: cada cerebro es distinto La neuroeducación nos recuerda que no existen dos cerebros iguales. Cada estudiante procesa la información de forma diferente, y nuestras estrategias deben ser tan flexibles como lo son sus mentes. Respetar la individualidad en el aprendizaje implica: Las preguntas abiertas: una vía poderosa de exploración Una de las herramientas más poderosas para generar pensamiento crítico y fomentar la autonomía del alumno son las preguntas abiertas en educación. Estas preguntas: Ejemplos: Autonomía del alumno: enseñar a aprender Promover la autonomía del alumno es formar personas capaces de tomar decisiones, gestionar su aprendizaje y autorregularse. Esto se logra cuando: La autonomía no es ausencia de guía, sino acompañamiento consciente para que el estudiante se convierta en protagonista de su propio camino. Conclusión: Educar desde la confianza Crear un ambiente seguro en el aula que respete la individualidad y potencie la autonomía del alumno no solo mejora el rendimiento académico: transforma vidas.Cuando el aula se convierte en un espacio donde cada estudiante puede ser, pensar y aprender desde su esencia, el aprendizaje deja de ser una obligación… y se convierte en una experiencia transformadora.
Coaching en la Educación: ¿Por qué el coaching educativo es clave para el aprendizaje del siglo XXI?
En un mundo educativo cada vez más dinámico, complejo y exigente, el coaching educativo emerge como una herramienta poderosa que ayuda a impulsar el rendimiento académico y al mismo tiempo fortalecer habilidades blandas, relaciones y sentido de propósito. Pero, ¿ cuáles son los pilares fundamentales en los que el coaching impacta directamente en la educación? A continuación, exploramos tres de ellos: 1. Autoconocimiento y Desarrollo Personal El primer gran pilar del coaching en educación es el autoconocimiento. Al trabajar con docentes, estudiantes o directivos, el coaching abre un espacio seguro para reflexionar sobre quiénes somos, cómo aprendemos, qué nos motiva y cuáles son nuestras creencias limitantes. 🔹 ¿Por qué es clave?Porque solo desde el conocimiento profundo de uno mismo es posible generar un aprendizaje significativo, tomar decisiones conscientes y construir un proyecto educativo con sentido. 🔹 Ejemplo en la práctica:Un estudiante que reconoce su estilo de aprendizaje visual puede comenzar a utilizar herramientas más efectivas. Un docente que identifica su tendencia al perfeccionismo puede aprender a equilibrar exigencia y flexibilidad. 2. Comunicación y Relaciones Interpersonales El segundo pilar es el fortalecimiento de la comunicación consciente y las relaciones basadas en la empatía, la escucha activa y la confianza. 🔹 ¿Por qué es esencial?Porque la educación es, ante todo, una experiencia humana. El coaching ayuda a mejorar los vínculos entre docentes y estudiantes, entre colegas, e incluso entre las familias y el entorno escolar. 🔹 En acción:Un directivo que aprende a dar feedback constructivo o un docente que desarrolla habilidades de comunicación no violenta está creando un ambiente más saludable y colaborativo. 3. Gestión del Cambio y Liderazgo Personal En tercer lugar, el coaching educativo es un motor para el liderazgo interno y la capacidad de adaptación a los cambios. 🔹 ¿Por qué importa?Porque el mundo educativo actual exige profesionales y estudiantes capaces de reinventarse, de liderar con propósito, y de afrontar la incertidumbre con herramientas emocionales sólidas. 🔹 Aplicación real:A través de procesos de coaching, muchos docentes redescubren su vocación, estudiantes recuperan la motivación, y líderes escolares aprenden a tomar decisiones más alineadas con sus valores. Reflexión Final El coaching no es una solución mágica, pero sí un acompañamiento transformador. Actúa desde la pregunta, la escucha y el respeto por los procesos individuales. En un contexto donde la educación necesita más humanidad, más propósito y más conciencia, el coaching educativo se posiciona como un aliado fundamental.
Cultivating caring classrooms
Social Emotional Learning What is Social-Emotional Learning? Social-emotional learning (SEL) refers to the process of acquiring and applying social and emotional skills necessary for understanding and managing emotions, setting and achieving positive goals, feeling and showing empathy for others, maintaining positive relationships, and making responsible decisions. It plays a crucial role in modern education as it recognizes the importance of developing the whole child in order to succeed academically and in life. SEL helps students develop a range of skills that are valuable not only in school but also in future careers and relationships. By fostering self-awareness, self-management, social awareness, relationship skills, and responsible decision-making, SEL equips students with the tools necessary to navigate through daily challenges and cope with stress and adversity. Moreover, social-emotional learning facilitates the creation of a supportive and caring learning environment, where positive relationships are built between students and with teachers. In conclusion, social-emotional learning is a vital component of education in today’s world. By focusing on the development of social and emotional skills, it equips students with the necessary tools to manage daily challenges, build positive relationships, and thrive both academically and personally.
Mentalidad creativa: Imaginación puesta en acción
La mentalidad creativa es una forma de pensar y actuar que promueve la innovación y el crecimiento personal, y su implementación requiere un enfoque deliberado y un entorno de apoyo. DESARROLLO. Mentalidad creativa. La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos y, con esta habilidad, nuestro cerebro logra conectar dos o más ideas que ya conocemos, con la finalidad de resolver algún tipo de problema. Puede ser también definida como un “pensamiento original” Pasos para desarrollar la creatividad. Existen diferentes técnicas para desarrollar la creatividad como por ejemplo: La imaginación juega un papel fundamental en el desarrollo de la creatividad. La imaginación es la capacidad de crear imágenes mentales y representaciones abstractas en nuestra mente. Es a través de la imaginación que podemos visualizar posibilidades y explorar ideas que aún no existen en el mundo real. La imaginación nos permite pensar más allá de lo convencional y encontrar soluciones innovadoras a los problemas.