
La Inteligencia Artificial avanza a una velocidad que ya dejó de sorprendernos. Está presente en nuestras conversaciones, nuestro trabajo y nuestras decisiones diarias. Pero lo más interesante es que la IA funciona siguiendo principios muy parecidos a los del cerebro humano: reconoce patrones, aprende de la experiencia, ajusta sus respuestas...









